Hola:
Hoy quería escribir una entrada sobre mis despertares, que últimamente son de los más extraños, pero no puedo hacerlo.
En estos momentos estoy alicaído, alterado, descolocado y "chof", simplemente "chof". Sé que no es la expresión más aceptable para un catedrático de la RAE, pero es que no sé cómo describir el estado anímico comparable a un huevo caído.
Resulta que estuve una semana haciendo un trabajo difícil, bastante difícil (según mi opinión) para ser el primero de ese tipo que yo hacía, muy extraño y con cálculos que no había tocado en muchísimo tiempo. Además, tuve complejo de Indiana Jones yendo por el campo buscando acequias, muretes, balsas y demás complementos de lo que antes fue una zona de cultivo. No contento con las garrapatas y los rascones, además de los pinchos que se metían por todas partes, me embarqué en la tarea de valorar esas construcciones... Volúmenes, metros cuadrados, metros lineales, euros, hormigón, cemento, ladrillo... ¿alguien se acuerda de esos años en los que se calculaban esas cosas, cuando creo que aún llevaba babero a cuadros? El colegio, volví al colegio.
Pero a lo que iba, lo que es importante, que fue una semana inútil. Así es, mi trabajo no sirvió de nada. ¿Por qué? Porque no me preguntaron. Simplemente, como no entendían mis cálculos, decidieron rehacerlo todo. Esto equivale a que mi trabajo fue un fracaso.
Me quedé el sábado en casa, sin salir, esperando una llamada por parte de ellos por si surgían problemas, pero nunca llegó... Así que mi trabajo fue un fracaso y mi sábado se fue al garete.
Por lo menos al jefe, que ni se molestó en repasar mi trabajo (según me ha dicho), le gustaba mi forma de trabajar... Pues vale.
Saludos.
martes, 12 de junio de 2007
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2 comentarios:
Yo es que flipo. En serio, pasa del jefe y de todo. No me puedo creer que haya pasado esto. Lo siento por no haberlo leido antes, Adri, pero me acabo de despertar (un imbécil de 19 años que quiere que le folle y no me apetece). En fin, que no te agobies. Mañana hablamos...
Querido flanagan:
Respira, hombre, jajajaja. No pasa nada, en serio. La verdad, si el resultado de mi trabajo no les satisface, lo mejor es que no trabajemos juntos. No debería preocuparme demasiado por eso.
Ahora tengo otras preocupaciones más importantes en mente, como bien sabes.
Una lástima que te despierten los jovencitos para que les complazcas sexualmente. Esperemos que si vuelve a ocurrir, el jovencito en cuestión sea de tu agrado y merezca la pena el desvelo, jejeje.
Hasta otra. ;)
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