¡Hola!
Por petición popular, y porque no me apetece pasar a limpio los apuntes de Català, actualizo un poco el blog, que reconozco que lo tengo algo abandonado.
Y es que me han pasado tantas cosas en tan poco tiempo que, pensando en lo poco que le gusta leer a la gente y lo mucho que tendría que escribir, estaba decidiendo omitir las aventuras; pero no quiero defraudar a mis admiradores, así que poco a poco iré contando cositas.
Empezaré por la gran llegada. Era un atardecer fresco de mediados de septiembre cuando...
Alrededor de las ocho de la tarde me equivoqué de desvío y tomé la autovía con dirección a Francia; no haría falta decir que después de varias vueltas encontré el camino adecuado para llegar a la Autónoma (UAB), pero ya lo he dicho.
Al llegar enfrente de mi bloque de apartamentos aparqué (había sitio, qué bien) y me dispuse a conocer a mis nuevos compañeros. A tres días de empezar las clases y teniendo que organizar todo lo del piso me desconcertó el eco que me recibió al entrar en el apartamento; ni qué decir la cantidad de... Cómo decirlo... Mierda, la cantidad de mierda que había, no tiene otro nombre.
Cuando llegué el 4 (04/09/2007) con mi padre para recoger las llaves ya se rellenó un inventario de entrada explicando los desperfectos que había: una silla rota, las fundas de los sillones y sofá para cambiar y/o poner, un colchón manchado, almohadas manchadas, la nevera con restos de lo que parecía sangre y moho, faltaban las cortinas de la ducha y la bañera, un enchufe (el del calentador de agua) estropeado que echaba chispas y, especialmente, que limpiaran los restos de comida de una habitación y que limpiaran a fondo los cuartos de baño, que algún guarro había defecado y no había tirado de la cadena, hasta el punto de que las heces se habían incrustado en la taza. Después de tal inventario y haber recogido las llaves, volvimos más o menos contentos hacia casa, yo pensando a ver cómo iba a colocar la cama debajo del armario del calentador de agua que estaba en mi dormitorio; sí, tengo el calentador de agua en un armario en mi dormitorio, qué pasa.
Entonces, imaginaos mi cara de asco cuando al volver un viernes (14/09/2007) por la noche me encontré con el panorama y, además, había aparecido un paquete de rollos de papel higiénico; yo creía que se estaban burlando de mi, pero con mucho recochineo. Después de varias llamadas a familiares y amigos me consolé y me recluí en mi dormitorio hasta el día siguiente.
Fui temprano a hablar con los de la Vila Universitària y claro, el sábado no trabajan, pero los guardas de seguridad me dijeron que se encargarían de enviarme, al menos, al del mantenimiento (por el enchufe, vamos) y a ver si también a alguien de limpieza, pero que no me hiciera ilusiones. Más tarde vino el de mantenimiento, que me dijo que no lo tocara (el enchufe, obviamente) y, además (gracias, oh gracias), llamó a alguien de limpieza para ver si, por casualidad, podía pasarse a limpiar el pisito. La de la limpieza dijo que no, pero que a ver si se podía pasar el domingo.
El domingo por la tarde, con el piso limpio y la convicción de la amable señora de que el piso ya se había limpiado pero algún okupa había dejado su rastro en él, ya decidí apoderarme de armarios en la cocina, huecos en la nevera, el cuarto de baño con bidé, arreglé mi habitación con su nueva distribución y la empecé a decorar.
Hoy puedo decir que me gusta mi habitación y que se está bien en el piso. Veremos cuando empiece a llegar gente, que de momento conozco sólo a uno de los supuestos cuatro que faltan.
Sin más que añadir con respecto al pisito, por el momento, me despido.
Ah, una cosa antes: intentaré colgar fotos en el álbum web que tengo, ese al cual se accede pinchando en el enlace que hay debajo de mi foto, en la zona superior derecha de la página (si algún día redistribuyo los elementos, buscadlo por ahí o preguntadme).
Ahora sí, hasta la próxima.
miércoles, 19 de septiembre de 2007
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