He decidido escribir el primer capítulo de esos que ya mencioné; motivos: el Tratado de Bolonia y mi cumpleaños, principalmente.
Lo del tratado ha salido que NO se aprobó la implantación inmediata, así que supongo que queda medio año para ir haciendo modificaciones al plan de estudios de modo que no sea demasiado traumático el cambio. También están pensando en manifestarse (no sé por qué ni para qué, la verdad) las distintas escuelas y facultades, y nos piden consejo a los alumnos... Pues bueno, ahí si que ya no tomo parte, que a mí las "manis" sobre cosas que no tienen marcha atrás me parecen algo tontas (y, pese a que no lo creáis, no soy el único que piensa así), aunque no hay que quitarles mérito a los activistas que han logrado que se posponga un poco más la implantación en la facultad, a pesar de que no es seguro que nos vaya a afectar a los que ya estamos dentro, por eso de que es algo gradual, como cuando la L.O.G.S.E.
Y ahora a otra cosa... Sí, así es, ya he llegado al cuarto de siglo, veinticinco años, rozando los límites entre la madurez definitiva y la juventud alocada. Bueno, vale, de alocado no tengo mucho, es cierto; tal vez por ello no haya notado mucho el paso del tiempo. El año me ha ido bastante bien, altibajos incluidos, cargado de nuevas e intensas experiencias: fin de Erasmus en Coventry (UK), cambio de carrera (de Ingeniería Téc. Industrial a Traducción e Interpretación), mudanza a Barcelona para estudiar, un trabajo en el que he estado muy cómodo, el conocer a mucha gente que ha valido la pena conocer, también a gente que habría sido mejor si no la hubiese conocido (aunque tampoco me llego a arrepentir porque tarde o temprano tenía que suceder y, como dice una canción, "lo que pasó, pasó, y en la memoria queda", así que eso siempre estará ahí y es mejor seguir adelante, por parte de todos), y, además, parece que voy aprobándolo todo (por fin). En cuanto a salud, tuve mi resfriado raro de más de un mes pero ya me curé, aunque con tanto cambio de temperaturas no sé cuánto tardaré en recaer.
¿Y cómo celebré mi cumpleaños? Yendo a clase, no podía ser de otro modo. Me lo pasé bien, no obstante, así que la mañana genial. Y al volver a casa (bueno, al piso), me esperaba una increíble sorpresa que consistía en un enorme tiramisú, bonísimo donde los haya, hecho por un amigo y vecino que no es más buena persona porque no puede. Muchísimas gracias.
También recibí las consabidas felicitaciones de conocidos y casi desconocidos que se enteraron; lo más chocante fue que me felicitase tantísima gente en la facultad... Se corrió la voz, señoras y señores, y la gente (la gente que me conoce y que sabe quedar bien, claro) se acercó a felicitarme... Fue de agradecer, la verdad.
Y bueno, por la tarde me tocó hacer de taxista y cuando volví estuve hasta las tantas chateando; con eso de que hoy no tengo clase hasta las 14:30, había que aprovechar.
Ahora a ver si me visto y me hago la comida, que ya toca. Y esta semana y las que vienen a estudiar buena cosa, que quiero sacármelo todo bien para no tener que preocuparme de nada durante el cuatrimestre que viene.
Sin más que deciros, me voy despidiendo hasta la próxima.
Besos y abrazos.
1 comentario:
Feliz cumpleaños!!!
Un poco tarde,no? jeje.
Publicar un comentario