Buenos días:
Hoy es domingo y, en teoría, debería estar durmiendo, pero me he despertado con una idea en la cabeza y quería pasarla pronto al ordenador, antes de que se me olvidase. La idea, más bien frase, con la que me he despertado ha sido:
"The greatest mistakes of this life are caused because of Love or the lack of it."
Meditando un poquito he llegado a la conclusión de que más que errores, debería decir sufrimientos porque, al fin y al cabo, el Amor duele (or so they say). Vale, debería afirmarlo con todas mis fuerzas; yo he sufrido porque alguien no me ha querido o porque me ha ignorado, incluso porque me ha querido pero por evitar hacerse daño a sí mismo me lo ha hecho a mi. Simplemente no quiero decir que amar duela, porque se supone que amar nos brinda las mayores alegrías de nuestra vida y, por qué no, incluso cuando el amor no es correspondido anhelamos los pequeños momentos que pasamos junto a nuestro ser venerado, aunque sea verdad que acaba doliendo.
Teniendo en cuenta que pensaba en la avalancha de sentimientos que nos trae el Amor y en lo torpes que nos volvemos (perseguir como perritos a nuestro amado, desprendernos de nuestro orgullo o, en otros casos, volvernos unos desalmados creídos), la frase esa tendría sentido, aunque debería cambiarse. También estaba pensando esta mañana que los asesinos en serie suelen mostrar como elemento común que no fueron lo suficientemente amados cuando eran pequeños.
A veces los pensamientos del entresueño no son muy lógicos, pero hoy me he despertado así, con lo que primero cambiaré la frase original y luego explicaré el porqué de todo esto. Así pues, la frase tendría que quedar de este modo:
"The greatest mistakes and/or pains of this life are caused because of Love or the lack of it."
Con ello no quiero decir que el Amor sólo nos vuelve torpes o doloridos, pero creo que los grandes eventos de nuestra vida (que suelen ser errores y/o dolores, ya que las alegrías tienden a olvidarse, no sé por qué) son debidos a ese estado anímico que es estar enamorado.
Y ahora, ¿por qué Adrián se levanta pensando en el Amor y sus consecuencias? Muy sencillo de deducir, aunque sólo diré que estuve leyendo el fotolog de un chico que, parece ser, está sufriendo por algo que todavía desconozco y que se apoya en el Amor de sus amigos y propio para salir adelante y, la verdad, si lo conocierais os extrañaría que esté sufriendo porque cuando sonríe se ilumina la estancia donde se encuentra (qué cursi, por favor) y su mirada, profunda y pensativa, suele tener buenos ojos para todo el mundo; es por ello que me extrañó leer su flog y, por ello, pensar en algo distinto del desayuno al despertarme.
Así que ya véis, el Amor causará dolor, pero nos da la fuerza necesaria para lograr lo que nos propongamos y, ayudado por la cabeza para saber sacarle el mejor partido, nos proporciona la alegría necesaria para no caer en una depresión o tristeza absoluta o, según los asesinos en serie, la locura.
Voy a desayunar, que ya toca, jejeje. Hasta pronto, espero.
domingo, 30 de septiembre de 2007
miércoles, 19 de septiembre de 2007
Benvingut a la Vila
¡Hola!
Por petición popular, y porque no me apetece pasar a limpio los apuntes de Català, actualizo un poco el blog, que reconozco que lo tengo algo abandonado.
Y es que me han pasado tantas cosas en tan poco tiempo que, pensando en lo poco que le gusta leer a la gente y lo mucho que tendría que escribir, estaba decidiendo omitir las aventuras; pero no quiero defraudar a mis admiradores, así que poco a poco iré contando cositas.
Empezaré por la gran llegada. Era un atardecer fresco de mediados de septiembre cuando...
Alrededor de las ocho de la tarde me equivoqué de desvío y tomé la autovía con dirección a Francia; no haría falta decir que después de varias vueltas encontré el camino adecuado para llegar a la Autónoma (UAB), pero ya lo he dicho.
Al llegar enfrente de mi bloque de apartamentos aparqué (había sitio, qué bien) y me dispuse a conocer a mis nuevos compañeros. A tres días de empezar las clases y teniendo que organizar todo lo del piso me desconcertó el eco que me recibió al entrar en el apartamento; ni qué decir la cantidad de... Cómo decirlo... Mierda, la cantidad de mierda que había, no tiene otro nombre.
Cuando llegué el 4 (04/09/2007) con mi padre para recoger las llaves ya se rellenó un inventario de entrada explicando los desperfectos que había: una silla rota, las fundas de los sillones y sofá para cambiar y/o poner, un colchón manchado, almohadas manchadas, la nevera con restos de lo que parecía sangre y moho, faltaban las cortinas de la ducha y la bañera, un enchufe (el del calentador de agua) estropeado que echaba chispas y, especialmente, que limpiaran los restos de comida de una habitación y que limpiaran a fondo los cuartos de baño, que algún guarro había defecado y no había tirado de la cadena, hasta el punto de que las heces se habían incrustado en la taza. Después de tal inventario y haber recogido las llaves, volvimos más o menos contentos hacia casa, yo pensando a ver cómo iba a colocar la cama debajo del armario del calentador de agua que estaba en mi dormitorio; sí, tengo el calentador de agua en un armario en mi dormitorio, qué pasa.
Entonces, imaginaos mi cara de asco cuando al volver un viernes (14/09/2007) por la noche me encontré con el panorama y, además, había aparecido un paquete de rollos de papel higiénico; yo creía que se estaban burlando de mi, pero con mucho recochineo. Después de varias llamadas a familiares y amigos me consolé y me recluí en mi dormitorio hasta el día siguiente.
Fui temprano a hablar con los de la Vila Universitària y claro, el sábado no trabajan, pero los guardas de seguridad me dijeron que se encargarían de enviarme, al menos, al del mantenimiento (por el enchufe, vamos) y a ver si también a alguien de limpieza, pero que no me hiciera ilusiones. Más tarde vino el de mantenimiento, que me dijo que no lo tocara (el enchufe, obviamente) y, además (gracias, oh gracias), llamó a alguien de limpieza para ver si, por casualidad, podía pasarse a limpiar el pisito. La de la limpieza dijo que no, pero que a ver si se podía pasar el domingo.
El domingo por la tarde, con el piso limpio y la convicción de la amable señora de que el piso ya se había limpiado pero algún okupa había dejado su rastro en él, ya decidí apoderarme de armarios en la cocina, huecos en la nevera, el cuarto de baño con bidé, arreglé mi habitación con su nueva distribución y la empecé a decorar.
Hoy puedo decir que me gusta mi habitación y que se está bien en el piso. Veremos cuando empiece a llegar gente, que de momento conozco sólo a uno de los supuestos cuatro que faltan.
Sin más que añadir con respecto al pisito, por el momento, me despido.
Ah, una cosa antes: intentaré colgar fotos en el álbum web que tengo, ese al cual se accede pinchando en el enlace que hay debajo de mi foto, en la zona superior derecha de la página (si algún día redistribuyo los elementos, buscadlo por ahí o preguntadme).
Ahora sí, hasta la próxima.
Por petición popular, y porque no me apetece pasar a limpio los apuntes de Català, actualizo un poco el blog, que reconozco que lo tengo algo abandonado.
Y es que me han pasado tantas cosas en tan poco tiempo que, pensando en lo poco que le gusta leer a la gente y lo mucho que tendría que escribir, estaba decidiendo omitir las aventuras; pero no quiero defraudar a mis admiradores, así que poco a poco iré contando cositas.
Empezaré por la gran llegada. Era un atardecer fresco de mediados de septiembre cuando...
Alrededor de las ocho de la tarde me equivoqué de desvío y tomé la autovía con dirección a Francia; no haría falta decir que después de varias vueltas encontré el camino adecuado para llegar a la Autónoma (UAB), pero ya lo he dicho.
Al llegar enfrente de mi bloque de apartamentos aparqué (había sitio, qué bien) y me dispuse a conocer a mis nuevos compañeros. A tres días de empezar las clases y teniendo que organizar todo lo del piso me desconcertó el eco que me recibió al entrar en el apartamento; ni qué decir la cantidad de... Cómo decirlo... Mierda, la cantidad de mierda que había, no tiene otro nombre.
Cuando llegué el 4 (04/09/2007) con mi padre para recoger las llaves ya se rellenó un inventario de entrada explicando los desperfectos que había: una silla rota, las fundas de los sillones y sofá para cambiar y/o poner, un colchón manchado, almohadas manchadas, la nevera con restos de lo que parecía sangre y moho, faltaban las cortinas de la ducha y la bañera, un enchufe (el del calentador de agua) estropeado que echaba chispas y, especialmente, que limpiaran los restos de comida de una habitación y que limpiaran a fondo los cuartos de baño, que algún guarro había defecado y no había tirado de la cadena, hasta el punto de que las heces se habían incrustado en la taza. Después de tal inventario y haber recogido las llaves, volvimos más o menos contentos hacia casa, yo pensando a ver cómo iba a colocar la cama debajo del armario del calentador de agua que estaba en mi dormitorio; sí, tengo el calentador de agua en un armario en mi dormitorio, qué pasa.
Entonces, imaginaos mi cara de asco cuando al volver un viernes (14/09/2007) por la noche me encontré con el panorama y, además, había aparecido un paquete de rollos de papel higiénico; yo creía que se estaban burlando de mi, pero con mucho recochineo. Después de varias llamadas a familiares y amigos me consolé y me recluí en mi dormitorio hasta el día siguiente.
Fui temprano a hablar con los de la Vila Universitària y claro, el sábado no trabajan, pero los guardas de seguridad me dijeron que se encargarían de enviarme, al menos, al del mantenimiento (por el enchufe, vamos) y a ver si también a alguien de limpieza, pero que no me hiciera ilusiones. Más tarde vino el de mantenimiento, que me dijo que no lo tocara (el enchufe, obviamente) y, además (gracias, oh gracias), llamó a alguien de limpieza para ver si, por casualidad, podía pasarse a limpiar el pisito. La de la limpieza dijo que no, pero que a ver si se podía pasar el domingo.
El domingo por la tarde, con el piso limpio y la convicción de la amable señora de que el piso ya se había limpiado pero algún okupa había dejado su rastro en él, ya decidí apoderarme de armarios en la cocina, huecos en la nevera, el cuarto de baño con bidé, arreglé mi habitación con su nueva distribución y la empecé a decorar.
Hoy puedo decir que me gusta mi habitación y que se está bien en el piso. Veremos cuando empiece a llegar gente, que de momento conozco sólo a uno de los supuestos cuatro que faltan.
Sin más que añadir con respecto al pisito, por el momento, me despido.
Ah, una cosa antes: intentaré colgar fotos en el álbum web que tengo, ese al cual se accede pinchando en el enlace que hay debajo de mi foto, en la zona superior derecha de la página (si algún día redistribuyo los elementos, buscadlo por ahí o preguntadme).
Ahora sí, hasta la próxima.
jueves, 6 de septiembre de 2007
Más lágrimas
Hola:
Yo me pregunto: "¿Qué me pasa?". Lo digo en serio, no sé qué me ocurre últimamente, pero lloro con casi todas las películas, ya sean de animación o no; si terminan bien, porque acaban bien y, si terminan mal... Bueno, de esas no suelo ver muchas últimamente (exceptuando "Identity" que, desde mi punto de vista, no es una que recomendaría -a pesar de lo que digan otros-).
El caso es que estaba viendo una película, "Adam&Steve" ('God created Adam&Eve, not Adam&Steve', para que sepáis más o menos de qué puede ir), y la canción del final me ha podido. No sé si debería decirla, para no fastidiar el final emotivo de la peli, pero sí diré que es una de las mejores canciones que he oído en mucho tiempo.
Ya la escuché, diría que por primera vez, en Liverpool, en el museo de los Beatles; allí ya me emocionó por la simplicidad y la "verdad" de la letra, así como de la belleza de la melodía.
Cambiando de tema, que es bastante cursi lo que estaba diciendo, la peli trata sobre dos chicos que se conocen cuando son jóvenes y se vuelven a ver casi 20 años después. Es bastante típico el argumento, así que ni me molesto en decir nada más. Intervienen amigos, familia, animales domésticos, vecinos indeseables, etc. Es cómica, además de sentimental.
Sin más que comentar, me despido.
Ah, una cosa más... Aquí tenéis el enlace para la canción... Cada vez que la oigo me hace llorar; casi me avergüenzo de mí mismo.
Hasta otra.
Yo me pregunto: "¿Qué me pasa?". Lo digo en serio, no sé qué me ocurre últimamente, pero lloro con casi todas las películas, ya sean de animación o no; si terminan bien, porque acaban bien y, si terminan mal... Bueno, de esas no suelo ver muchas últimamente (exceptuando "Identity" que, desde mi punto de vista, no es una que recomendaría -a pesar de lo que digan otros-).
El caso es que estaba viendo una película, "Adam&Steve" ('God created Adam&Eve, not Adam&Steve', para que sepáis más o menos de qué puede ir), y la canción del final me ha podido. No sé si debería decirla, para no fastidiar el final emotivo de la peli, pero sí diré que es una de las mejores canciones que he oído en mucho tiempo.
Ya la escuché, diría que por primera vez, en Liverpool, en el museo de los Beatles; allí ya me emocionó por la simplicidad y la "verdad" de la letra, así como de la belleza de la melodía.
Cambiando de tema, que es bastante cursi lo que estaba diciendo, la peli trata sobre dos chicos que se conocen cuando son jóvenes y se vuelven a ver casi 20 años después. Es bastante típico el argumento, así que ni me molesto en decir nada más. Intervienen amigos, familia, animales domésticos, vecinos indeseables, etc. Es cómica, además de sentimental.
Sin más que comentar, me despido.
Ah, una cosa más... Aquí tenéis el enlace para la canción... Cada vez que la oigo me hace llorar; casi me avergüenzo de mí mismo.
Hasta otra.
domingo, 2 de septiembre de 2007
The Diva Plavalaguna
¡Hola!
No sé por qué motivo exacto, pero ha venido a mi mente la genial interpretación musical que transcurre en "The Fifth Element" (a.k.a. El Quinto Elemento), cuando canta la diva Plavalaguna antes de... bueno, los que hayan visto la película ya saben a qué me refiero.
El caso es que he puesto un enlace a un vídeo de YouTube a la derecha, para que haga compañía al que ya había y al reproductor de música. Para verlo sólo tenéis que pinchar en él.
Hasta la próxima.
No sé por qué motivo exacto, pero ha venido a mi mente la genial interpretación musical que transcurre en "The Fifth Element" (a.k.a. El Quinto Elemento), cuando canta la diva Plavalaguna antes de... bueno, los que hayan visto la película ya saben a qué me refiero.
El caso es que he puesto un enlace a un vídeo de YouTube a la derecha, para que haga compañía al que ya había y al reproductor de música. Para verlo sólo tenéis que pinchar en él.
Hasta la próxima.
Haber preguntado...
Hola:
En estos momentos estoy un poco alterado. Me he despertado una hora antes de lo normal, que ya suele ser pronto; el vecino de enfrente se ha puesto a picar el garaje cuando apenas eran las nueve, si no antes, siendo domingo; el hijo del vecino sigue gritando como siempre; me duele algo la cabeza... Para colmo, he discutido con mi madre porque se tira comida; según ella no es tirarla si se da a los animales, pero en este caso yo opino que dejar que esté días en la nevera sin ser nombrada es como olvidarse de ella y tirarla.
Todo ha venido porque anoche hizo puchero y los restos de verdura que no podía aprovechar inmediatamente los quería dar a las perras. Ahí no ha habido problemas, pero cuando ha empezado a decir "y esto también, y esto otro..." es cuando me he enfadado. Descongeló una fiambrera que yo había congelado, y se supone que yo tendría que saber que estaba descongelada; como mis dotes de adivino son algo escasas, le he dicho que si no lo dice yo no lo puedo saber, y me ha respondido: "Haber preguntado."
Pero a ver, ¿cómo voy a preguntar algo que no sé? Si supiese qué he de preguntar, probablemente ni lo haría porque yo mismo podría ir y comprobar si algo está congelado o no. "La nevera no es de mi propiedad exclusiva", otra bonita frase; con mis rayos X atravesaré las ingentes cantidades de comida para llegar a los más recónditos rincones del frigorífico y, así, evitar que las hordas de bacterias y microbios que puedan estropear los alimentos se apoderen de ellos. ¿A caso soy el salvador de los alimentos o qué? Si apenas como, ¿por qué tengo que ser el responsable de que media empanada y tres trozos de tarta de manzana sean para las perras?
Y ya no es que la culpa sea de unos u otros, sino de que no hay comunicación suficiente o, tal vez, demasiada comida amontonada. Será que los nervios están a flor de piel. ¿Cuántas veces se ha de ir uno de casa para que la gente se acostumbre?
Un fuerte abrazo.
P.D.: Había otra bonita frase similar al efecto que produce "Haber preguntado.", pero se me ha olvidado. Tal vez luego la recuerde. ¿Tenéis vosotros bonitas frases también? Besos.
En estos momentos estoy un poco alterado. Me he despertado una hora antes de lo normal, que ya suele ser pronto; el vecino de enfrente se ha puesto a picar el garaje cuando apenas eran las nueve, si no antes, siendo domingo; el hijo del vecino sigue gritando como siempre; me duele algo la cabeza... Para colmo, he discutido con mi madre porque se tira comida; según ella no es tirarla si se da a los animales, pero en este caso yo opino que dejar que esté días en la nevera sin ser nombrada es como olvidarse de ella y tirarla.
Todo ha venido porque anoche hizo puchero y los restos de verdura que no podía aprovechar inmediatamente los quería dar a las perras. Ahí no ha habido problemas, pero cuando ha empezado a decir "y esto también, y esto otro..." es cuando me he enfadado. Descongeló una fiambrera que yo había congelado, y se supone que yo tendría que saber que estaba descongelada; como mis dotes de adivino son algo escasas, le he dicho que si no lo dice yo no lo puedo saber, y me ha respondido: "Haber preguntado."
Pero a ver, ¿cómo voy a preguntar algo que no sé? Si supiese qué he de preguntar, probablemente ni lo haría porque yo mismo podría ir y comprobar si algo está congelado o no. "La nevera no es de mi propiedad exclusiva", otra bonita frase; con mis rayos X atravesaré las ingentes cantidades de comida para llegar a los más recónditos rincones del frigorífico y, así, evitar que las hordas de bacterias y microbios que puedan estropear los alimentos se apoderen de ellos. ¿A caso soy el salvador de los alimentos o qué? Si apenas como, ¿por qué tengo que ser el responsable de que media empanada y tres trozos de tarta de manzana sean para las perras?
Y ya no es que la culpa sea de unos u otros, sino de que no hay comunicación suficiente o, tal vez, demasiada comida amontonada. Será que los nervios están a flor de piel. ¿Cuántas veces se ha de ir uno de casa para que la gente se acostumbre?
Un fuerte abrazo.
P.D.: Había otra bonita frase similar al efecto que produce "Haber preguntado.", pero se me ha olvidado. Tal vez luego la recuerde. ¿Tenéis vosotros bonitas frases también? Besos.
viernes, 31 de agosto de 2007
Con los elementos y sin historia erótica
Hola:
Hay que ver lo poco que escribo últimamente; y además creo que esta entrada es por puro aburrimiento.
En teoría tendría que estar ahora visitando "les Coves de Sant Josep", pero obviamente no es así.
Para pasar el rato, pues, escribiré lo que me ocurrió ayer. No es que sea entretenido... Total, va sobre consoladores, lubricante y novela erótica, pero bueno...
Ayer había quedado con un amigo en Valencia. Hacía tiempo que no nos veíamos, así que quisimos aprovechar bien el tiempo y nos fuimos directamente al VIPs, para comer y que me contase sus aventuras en Londres. Todo fue bien, ameno, divertido; hasta la comida fue buena, siendo de menú (suele serlo, de todos modos).
Después de comer nos fuimos a la peluquería, que yo necesitaba ya cortarme el pelo y, de paso, quería enterarme de lo que había sucedido con mi peluquero, que se había cogido dos años de excedencia. Al llegar me dieron cita para las 16:30, con lo que aún teníamos tiempo de dar una vuelta por ahi.
Yendo de paseo, acabamos en Ann Summers donde, oh, había lubricante y consoladores. Seguro que ya pensábais que la cosa iba a estar más subida de tono, ¿verdad? Bueno, aún falta lo de la novela erótica...
Mientras charlábamos sobre los diversos tipos de consoladores que había y los diferentes tipos de lubricante se nos ocurrió ir a dar una vuelta por el centro. Fuimos hasta la plaza de la Virgen, donde estuvimos unos minutos sentados hasta que ya se hizo la hora de cortarme el pelo.
Después de quitarme muuuuuuuuuucho pelo (tenía melenita y ahora es más bien tirando a cortito) y de enterarme de que mi peluquero ahora se dedica al montaje fotográfico, fuimos a La Casa del Libro. Yo había estado mirando en Internet libros de "temática homosexual", y me apetecía buscar alguno para ver si era interesante pero en Novela Romántica no había, así que le pregunté a una chica que no sabía dónde había, con lo que le preguntó a un chico que tampoco lo sabía... Yo no es por criticar, pero opino que algo tan "curioso" e "inusual" como la novela de "temática gay" tendría que estar controlada; es más, todas las secciones tendrían que estar controladas, pero no fue el caso y, ¿por qué? Creo que fue porque no los tienen en secciones especiales, sino que hay un apartadito en novela erótica; tan integrados quieren que estén que resulta hasta complicado encontrar algo. El resultado fue que nos pusimos todos rojos (pero creo que el dependiente más) y al final no compré nada.
Y ahi está la historia del consolador, el lubricante y la novela erótica.
Más tarde conocí a unas amigas de mi amigo y nos fuimos todos a comprar regalos de cumpleaños. Vamos, que estuvimos pasando la tarde yendo de tiendecitas.
Yo tenía que quedar con un chico por la tarde, pero al final no pudo ser (como suele ser con este chico) y me volví a casa a cenar y dormir.
Hasta la próxima.

Hay que ver lo poco que escribo últimamente; y además creo que esta entrada es por puro aburrimiento.
En teoría tendría que estar ahora visitando "les Coves de Sant Josep", pero obviamente no es así.
Para pasar el rato, pues, escribiré lo que me ocurrió ayer. No es que sea entretenido... Total, va sobre consoladores, lubricante y novela erótica, pero bueno...
Ayer había quedado con un amigo en Valencia. Hacía tiempo que no nos veíamos, así que quisimos aprovechar bien el tiempo y nos fuimos directamente al VIPs, para comer y que me contase sus aventuras en Londres. Todo fue bien, ameno, divertido; hasta la comida fue buena, siendo de menú (suele serlo, de todos modos).
Después de comer nos fuimos a la peluquería, que yo necesitaba ya cortarme el pelo y, de paso, quería enterarme de lo que había sucedido con mi peluquero, que se había cogido dos años de excedencia. Al llegar me dieron cita para las 16:30, con lo que aún teníamos tiempo de dar una vuelta por ahi.
Yendo de paseo, acabamos en Ann Summers donde, oh, había lubricante y consoladores. Seguro que ya pensábais que la cosa iba a estar más subida de tono, ¿verdad? Bueno, aún falta lo de la novela erótica...
Mientras charlábamos sobre los diversos tipos de consoladores que había y los diferentes tipos de lubricante se nos ocurrió ir a dar una vuelta por el centro. Fuimos hasta la plaza de la Virgen, donde estuvimos unos minutos sentados hasta que ya se hizo la hora de cortarme el pelo.
Después de quitarme muuuuuuuuuucho pelo (tenía melenita y ahora es más bien tirando a cortito) y de enterarme de que mi peluquero ahora se dedica al montaje fotográfico, fuimos a La Casa del Libro. Yo había estado mirando en Internet libros de "temática homosexual", y me apetecía buscar alguno para ver si era interesante pero en Novela Romántica no había, así que le pregunté a una chica que no sabía dónde había, con lo que le preguntó a un chico que tampoco lo sabía... Yo no es por criticar, pero opino que algo tan "curioso" e "inusual" como la novela de "temática gay" tendría que estar controlada; es más, todas las secciones tendrían que estar controladas, pero no fue el caso y, ¿por qué? Creo que fue porque no los tienen en secciones especiales, sino que hay un apartadito en novela erótica; tan integrados quieren que estén que resulta hasta complicado encontrar algo. El resultado fue que nos pusimos todos rojos (pero creo que el dependiente más) y al final no compré nada.
Y ahi está la historia del consolador, el lubricante y la novela erótica.
Más tarde conocí a unas amigas de mi amigo y nos fuimos todos a comprar regalos de cumpleaños. Vamos, que estuvimos pasando la tarde yendo de tiendecitas.
Yo tenía que quedar con un chico por la tarde, pero al final no pudo ser (como suele ser con este chico) y me volví a casa a cenar y dormir.
Hasta la próxima.
miércoles, 15 de agosto de 2007
Apunte a la entrada de ayer
Hola:
Hoy me he levantado de mucho mejor humor. Además, he hablado con el "ligue que me ignora", que no me consideraba ya ligue, así que por eso me ignoraba como tal. Con lo sencillo que es hablar (no recomiendo a nadie "terminar" relaciones agradables por el messenger). El caso es que... ESTOY SOLTERO Y SIN COMPROMISO; bueno, bonito y barato (como la gaseosa de antaño, las tres bes), adquiéranlo ahora antes de que se agote, jejejeje.
Es broma, claro está; sigo yéndome y soy caduco en estos lares (qué bonito ha quedado eso, ¿verdad?). Además, si buscase algo me metería en las páginas esas de contactos que tanto abundan y antaño visité.
Después de todo, espero que haya merecido la pena lo vivido; ahora aún es pronto para decidir, pero desde luego no me quejo (NO ME QUEJO, así que no digas luego que me estoy quejando).
Ahora a seguir esperando que ALGUIEN encuentre tiempo para quedar conmigo como toca, con comida o cena, paseíto, charla agradable, etc.
Un saludo a quien me lea (y a quien no también, no seamos descorteses).
Abrazos.
Hoy me he levantado de mucho mejor humor. Además, he hablado con el "ligue que me ignora", que no me consideraba ya ligue, así que por eso me ignoraba como tal. Con lo sencillo que es hablar (no recomiendo a nadie "terminar" relaciones agradables por el messenger). El caso es que... ESTOY SOLTERO Y SIN COMPROMISO; bueno, bonito y barato (como la gaseosa de antaño, las tres bes), adquiéranlo ahora antes de que se agote, jejejeje.
Es broma, claro está; sigo yéndome y soy caduco en estos lares (qué bonito ha quedado eso, ¿verdad?). Además, si buscase algo me metería en las páginas esas de contactos que tanto abundan y antaño visité.
Después de todo, espero que haya merecido la pena lo vivido; ahora aún es pronto para decidir, pero desde luego no me quejo (NO ME QUEJO, así que no digas luego que me estoy quejando).
Ahora a seguir esperando que ALGUIEN encuentre tiempo para quedar conmigo como toca, con comida o cena, paseíto, charla agradable, etc.
Un saludo a quien me lea (y a quien no también, no seamos descorteses).
Abrazos.
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