miércoles, 25 de julio de 2007

Una noche de ¿fiesta?

Hola:

Hacía tiempo que no podía escribir, y precisamente por la cantidad de cosas que han sucedido. Vale, que sólo ha sido salir de fiesta, dos viajes a Barcelona y la visita de la familia, pero eso para mi es más de lo habítual, y más todavía de la manera en que sucedió.

Esta entrada la dedicaré al ataque de homofobia que sufrió un amigo mío; bueno, y a comentar mis patéticos flirteos con el ambiente.

Comienzo...

Por fin, después de meses (si no más) sin salir por el ambiente (o sea, cuatro garitos) de Valencia, al fin dos amigos y yo coincidimos, nos alineamos como los astros, y salimos de fiesta, uuuuuuuhhh.

Lo primero fue la cena a base de salsa de tomate (perdón, perdón, "salsa española") y carne variada (pollo, longaniza y ternera)... ¡¡¡SIN PAN!!! Menos mal que había un mendruguito rescatable por ahi, jejeje. Y de postre tarta helada de turrón. Por cierto, me parece increíble que me comiera en dos días tres cuartos de la tarta; ¿cómo sóis tan mirados para los quilitos? Si la arruga es bella, el michelín también puede serlo, ¿o no?

Después de la cena, el momento maniquí: "Pruébate esto. Uy, no, eso no. Mejor esto. Ahora esta camisa. Zapatos. Nada, esos pantalones no, mejor estos otros. ¿Esos calcetines? Ni hablar; ponte estos. Mójate el pelo..." Resultado: yo. O sea, es que no hay más, era yo con ropa bonita. "Yo he follado cada vez que me he puesto esa camisa." - me dijo. Pues chico, tranquilo que yo me encargo de romper el mito (y lo rompí).

Una vez aparcados y con chupitos en el cogote, fuimos a ADN. ¿Cola en ADN? ¿Pero qué le ocurre a esta ciudad? Lo que faltan son locales. Y qué calor dentro. Al final conseguimos un hueco delante de un aparato de aire acondicionado, con una pared de espejo... qué mono estaba esa noche, la verdad es que hicieron un buen trabajo (peligro, narcisismo al poder). Bueno, yo no sé de dónde se sacaron amigos mis amigos, pero me endorsaron a un nórdico rubio, alto y bronceado para que me líase con él.

Que no, joder, que no soy tan fácil. Además, cuando me abro se cierran, así que no me sirve lo de "sólo tenías que besarle", que lo sé, pero no me dio la gana. Y si no el otro, que si "qué nombre tan bonito" o la caricia de turno, pero cuando ataco pasan de mi... ¿No estaba tan follable? ¿Y por qué nadie me invitó?

Mientras tanto, mis otros amigos estaban haciendo relaciones públicas, porque otra cosa no. Bueno, uno de ellos me quemó la mano con el cigarrillo... Hace dos semanas y aún tengo marca, que conste, pero sin rencores, ¿eh? El caso es que este individuo que quiere conservar el anonimato, se perdió. Sí, como leéis, nos perdió de vista porque se fue y decidió que le habíamos abandonado por haber ligado, así que se fue a Deseo 54 con sus otros amigos.

Allí se percató de que en un momento entre la entrada y la compra de bebidas su cartera había sido sustraida de su localización habitual. Presa del estupor y la confusión, no tuvo otra brillante idea que irse solo a buscar un taxi. Puesto que no tenía más que "calderilla", decidió ir a un punto donde la tarifa se redujese considerablemente; y entonces sucedió... Una pandilla de tres o cuatro chicos empezó a insultarle y llamarle "maricón" y, no contentos con sentirse ignorados, le dieron tal empujón que hizo que se estrellase con tan mala pata que el dedo pulgar de la mano izquierda se le puso como una morcilla, y una uña del pie se le quebró. Los agresores se fueron, pero mi amigo se quedó moralmente destrozado y con una idea fija: "Volver a casa".

Así que nuestro protagonista secundario estaba malherido, herido en su orgullo y había sufrido un robo. Después me enteré que después de ser ignorado por varios taxis, al final uno se apiadó de él y le llevó a casa.

Mientras, yo había salido de ADN con mi otro amigo y al ver que el que faltaba no estaba, después de hablar con él decidimos irnos al piso del primero... SIN LOS OTROS CON LOS QUE "HABÍAMOS LIGADO" (porque, como he dicho, no nos invitaron). Y qué fiesta, qué alborozo, que mi amigo decide que se quiere levantar pronto y se va a la cama... y yo solo en su piso sin nada que hacer, y sin poder contactar con el malherido que estaba en crisis y no me decía qué le había ocurrido.

Al final cogí un taxi y me fui donde el malherido, y pasé la noche con él, y al día siguiente ya fuimos de hospital (a que le entablillaran el dedo) y a la policía (a denunciar el robo).

Así que ya véis, para una vez que salgo me toca hacer de enfermero. Con lo bien que se está acurrucadito en el sofá viendo una buena peli...

Abrazos.

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